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5 de noviembre de 2016

El charlatan de Cristobal Colon engaño a Rodrigo de Triana.


 Rodrigo de Triana

Como llevaban ya varios meses navegando desde que salieran de puerto de palos y la tripulacion de las tres calaveras, que eran primordialmente ex convictos que fueron sacados de las celdas y enviados posiblemente a morirse en una mision sin mucho futuro, estaban al tris de revelarse en un motin y tirar a colon a las aguas del mar, Colon se las ingenio y prometio que al primero que viera tierra le daria una recompensa de 10 MIL Maravedis, que era mucho dinero, ademas de una paca de seda, otra tela cara que tambien era mucho dinero, bueno logro calmar los animos de los marineros quienes se la pasaban con los ojos pelaos mirando al horizonte a ver si eran los primeros en ver tierra y ganarse esos chelitos.
Una noche en la que todos dormian , como a las 2 de la madrugada , Rodrigo de Triana empezo con una vociadera a gritar TIERRA TIERRA  de inmediato se levantaron todos contentos por llegar a tierra ya que estaban asustados de morir de tantos meses cojiendo lucha en el mar y de inmediato Rodrigo de Triana le dijo a Colon que le diera sus chelitos de la recompensa y el charlatan de Colon le dijo que el fue el primero que la habia visto primero desde su camarote lo que pasa que el no queria ponerse a vociar de madrugada y estaba esperando que todos se levantaran por la mañana para el decirselo, el kille que cojio Rodrigo de Triana fue tan grande que desde que llegaron a España se bajo del barco y le mento la madre a Colon como 60 veces y se fue para luego convencer a un capitan de un barco de que el sabia donde habia mucho oro y se hicieron piratas y andaban aracando a titirimundati.

Aqui abajo os dejo la historia escrita en Wikipedia.

Tierra sin premio

De acuerdo con el diario del primer viaje de Colón, los Reyes de España prometieron una recompensa de 10.000 maravedís al primero que avistara tierra. Al estar resultando el viaje mucho más extenso de lo inicialmente previsto, Colón ofreció además como recompensa por su parte un jubón de seda.
Rodrigo de Triana avista tierra a las 2 de la madrugada del 12 de octubre de 1492 (según el diario de a bordo de Colón, ya que de acuerdo con Historia General y Natural de las Indias, libro historiográfico de 1535, Rodrigo de Triana ve tierra al amanecer, correspondiendo el avistamiento a las 2 de la madrugada a un lepero el día 11 de octubre). Sin embargo, Colón argumenta que a las 10 de la noche del 11 de octubre, unas cuatro horas antes, él había visto por la ventana de su camarote luces que subían y bajaban en el horizonte, que él interpretó que podrían ser candelas en tierra, y que tras ver aquello avisó primero a Pero Guitiérrez, que dijo que podía ver las candelas también, y luego a Rodrigo Sánchez de Segovia, que dijo que no veía nada de eso, argumentando Colón que esto se debía a que Rodrigo Sánchez de Segovia estaba situado en un lugar donde no se podía ver lo que él quería mostrarle. De este modo, Rodrigo de Triana no cobraría la sustanciosa recompensa. El diario narra los hechos del siguiente modo:
[...] puesto que el Almirante, a las diez de la noche, estando en el castillo de popa, vid lumbre; aunque fue cosa tan çerrada que no quiso affirmar que fuese tierra, pero llamó a Pero Gutiérrez repostero d'estrados del Rey e díxole que pareçía lumbre, que mirasse él, y así lo hizo, y vídola. Díxolo también a Rodrigo Sánchez de Segovia, qu'el Rey y la Reina embiavan en el armada por veedor, el cual no vido nada porque no estava en lugar do la pudiese ver. Después qu'el Almirante lo dixo, se vido una vez una vez o dos, y era como una candelilla de cera que se alçava y levantava, lo cual a pocos pareçiera ser indiçio de tierra; pero el Almirante tuvo por çierto estar junto a la tierra. Por lo cual, cuando dixeron la Salve, que la acostumbran dezir e cantar a su manera todos los marineros y se hallan todos, rogó y amonestólos el Almirante que hiziesen buena guarda al castillo de proa, y mirasen bien por la tierra, y que al que le dixese primero que vía tierra le daría luego un jubón de seda, sin las otras mercedes que los Reyes avían prometido, que eran diez mill maravedís de juro a quien primero le viese. A las dos oras después de media noche pareçió la tierra, de la cual estarían dos leguas. Amainaron todas las velas, y quedaron con el treo que es la vela grande, sin bonetas, y pusiéronse a la corda, temporizando hasta el día viernes que llegaron a una isleta de los lucayos, que se llamava en lengua de indios Guanahaní.

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PERIODISMO DOMINICANO
Idel Moro es Lic. Ramon Nuñez Moreta - Periodista. egresado UASD.